La nueva Panadería Alonso: un local exquisito

«Quiero que sea la panadería más linda de Córdoba», se dijo a sí mismo Christian Pegoraro cuando comenzó a proyectar ese local en el cual ahora está tomando un café cortado. Betiana Moreno, su mujer, asiente y agrega detalles. La tarde otoñal cae sobre la ciudad de Córdoba y en ese juego de claros y oscuros hay algo que brilla: la flamante sucursal de Panadería Alonso en Nuevo Poeta Lugones, el segundo local de la marca en el barrio.

La aventura –el sueño, quizás- comenzó hace casi cuatro años. En 2013 compraron el terreno. En febrero de 2015 comenzaron a edificar. Dos años después, el local ubicado en Damián Garat 2660 brilla con luz propia: luce por arquitectura y diseño, con una decoración cuidada en los máximos detalles.

«Hace unos días, una mujer pagó la cuenta y pidió hablar conmigo. Nos felicitó y me dijo que se había venido desde Alta Córdoba, porque le habían recomendado nuestra panadería. Estaba encantada con el lugar», cuenta Christian. «Un hombre que vive camino a Villa nos contó que los sábados desayunaba en el Dino, pero ahora elige Alonso. Imaginate la alegría que te dan esas cosas», agrega Christian, orgulloso por los reconocimientos.

De esas historias elogiosas hay decenas. El lugar impacta por belleza y calidez: tiene 200 metros cuadrados cubiertos y una impronta muy particular. Y sobre todo consigue el propósito que se trazaron sus dueños: que los clientes vivan una experiencia única en diseño y confort, y que esas sensaciones permitan disfrutar de las tradicionales exquisiteces de la marca. El sello que imprimió el joven arquitecto Patricio Data resultó esencial.

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Ubicado en un punto estratégico de Nuevo Poeta Lugones –muy cerca del CPC y poco antes del tradicional ingreso de autos al barrio, por la calle Hugo Miatello-, el nuevo local de Alonso es una versátil articulación de panadería, cafetería, pastelería, heladería artesanal y patio cervecero.

La elaboración a la vista es otro de los detalles del emprendimiento. El objetivo fue, desde el principio, que se vea toda la producción. Que esa transparencia resalte. De la misma manera que resalta todo lo realizado desde hace años por «Alonso – El maestro panadero», cuya producción, en la planta de elaboración, comienza cada día a las 4 de la mañana.

En ese espacio de 200 metros cuadrados muy bien aprovechados, Christian pensó cada detalle: la iluminación, la disposición de cada elemento, la decoración de cada pared y cada mesa, la forma de exhibir los productos. De hecho, tiene en la cabeza todos los números: «Hay 41 mesas y tenemos 535 piezas entre tazas, platos y otros elementos de vajilla, todos rotulados», describe, por ejemplo, mientras los mozos toman pedidos en modernas tablets.

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En el afán de generar experiencias únicas para sus clientes, en Alonso tuvieron diversos asesoramientos: el de Juan, barista y chef, fue esencial. Les dio consejos fundamentales y realizó aportes sustanciales para conformar una variadísima carta de productos. En estos primeros meses, muchos eligen los sabrosos tostados napolitanos, las riquísimas tartas de manzana y cuadraditos de limón o los imponentes desayunos con huevos revueltos y las meriendas de campo.

Claro que la variedad de la carta ofrece otros múltiples sabores deliciosos. Potres fríos como un tiramisú o un cremoso de frutos rojos con colchón de galletas. Sándwiches gourmet con salmón o bondiola de cerdo. Capuchinos con chocolate, dulce de leche o miel.

A todas esas delicias, más los habituales productos de panificación, hay que ambientarlas en un espacio que sorprende a muchos: ese local que Christian y Betiana imaginaron como «la panadería más linda de Córdoba».

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