Vóley: La emocionante experiencia de las chicas de Poeta en Chile

Fueron días inolvidables. Momentos de esos que no se olvidan. Las fotos, a un lado y al otro de la Cordillera, serán postales que guardarán para siempre. La montaña de sensaciones y emociones creció en el equipo de vóley femenino del Club Poeta Lugones, que participó de la Copa Amistad, que se jugó en la ciudad trasandina de Valparaíso. La travesía incluyó, además, un obstáculo que se transformó en experiencia de fortalecimiento colectivo: debido al cierre del paso entre Chile y Argentina, debieron quedarse tres días más en el país trasandino, en un hostel en el que compartieron horas imborrables y crecieron como equipo.

Cuatro jugadoras del plantel de Poeta, incluida la armadora Débora Solusolia, quien fue convocada para jugar la Liga Chilena, compartieron su experiencia con Nuevo Poeta Web. A continuación, los coloridos y emocionantes testimonios:

 

Maite Padilla, receptora-punta

¡Tantas palabras se me vienen a la mente! Creo que voy a resumir el viaje en sólo una: EQUIPO.

Cuando se nos comentó la posibilidad de realizar un viaje a Chile para jugar un torneo en Valparaíso, todas hicimos hasta lo imposible por cumplir ese sueño. ¿Por qué?  La idea de viajar a otro país y hacer lo que amamos en la vida, que es jugar al vóley, dibujó en nosotras 14 sonrisas. Vendimos mil rifas y organizamos un torneo mixto con tan sólo dos semanas de antelación. Absolutamente todas colaboramos y es acá donde surge la palabra equipo.

Una vez instaladas en Chile, y habiendo jugado los primeros partidos, quizás sentimos que los resultados no se condecían con todo nuestro esfuerzo. Después de una de las charlas más motivadoras que tuvimos en todo el año, a mi modo de ver, pudimos salir adelante y conseguir más victorias. En esa charla la palabra equipo tomó aún más fuerza: colaborar con la compañera que no está en su mejor momento, alentar con palabras, aplausos y hasta gritos, abrazar a la otra sin un motivo particular.

Si bien los resultados podrían haber sido mejores en cancha (eso fue demostrado con el correr de los días), creo que crecimos como jugadoras en varios aspectos. Y lo más importante: dejamos de ser un grupo de chicas que juegan al vóley para pasar a ser un EQUIPO.

Me llevo de este viaje una sonrisa enorme en la cara, una experiencia inolvidable a nivel deportivo, que seguramente comentaré cuando tenga 70 años. Me llevo 13 nuevas amigas con todo lo que la palabra significa. Este viaje marcó, en muchas, un antes y un después en varios niveles.

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Débora Solusolia, armadora

Este viaje me dejó muchas sensaciones: fue un arco iris de vivencias y sentimientos que, analizados en frío, me alegran el alma. La unión del equipo, de las jugadoras y el cuerpo técnico, es lo más importante. Poder compartir tantos días juntos y conocernos más hizo que todo fuera mucho más fácil. Saber que estás haciendo lo que amás y que estás rodeada de buenas personas y que podés apoyarte en ellas es algo que te da fuerzas para seguir y, también, te permite ponerte objetivos para cumplir sueños individuales y colectivos

De todo eso se trata un deporte de equipo. Aquí no importa uno solo: los logros y los fracasos son de todos. Vamos por el mismo camino, con alegrías y tristezas, con risas y enojos, pero vamos juntas. Saber que un grito en la cancha es para exigirte y empujarte y que queda ahí. O saber que si te sentís mal van a venir a abrazarte y acompañarte. Porque el deporte es esto para quien lo hace, lo siente y lo ama. El deporte hace que llores de felicidad o de tristeza, y que se te ponga la piel de gallina. Nos hace enojar, nos hace reír.  Nos caemos y nos levantamos, y en este viaje pudimos pasar por todas esas etapas y sensaciones.

Es motivador para seguir creciendo y para trazarnos objetivos. Y saber que se puede más. En lo deportivo estamos en una etapa de crecimiento, adaptándonos a cambios, aprendiendo cosas nuevas, corrigiendo, pero vamos hacia adelante y lo más importante es que las ganas y el corazón no faltan.

Las charlas finales ayudaron mucho a sacar de adentro sentimientos y pensamientos: descargarnos, exigirnos, ponernos metas. Fue una experiencia increíble y estoy segura de algo: ¡vamos por muchos muchos viajes más!

En lo personal, cumplí un sueño como deportista y persona: tengo 27 años y estuve sin jugar 5 temporadas. Haber sido convocada para jugar la Liga A1 de Chile es algo que hoy no pasaba por mi cabeza. Me hace pensar que nunca es tarde y que hay que dar el ciento por ciento en cada entrenamiento y en cada partido, porque la vida te sorprende cuando menos lo esperás. Agradezco a mi equipo, a mis técnicos, porque sin ellos nada hubiera pasado. A cualquiera le podría haber tocado esta oportunidad. Si me tocó es porque tengo al mejor equipo a mi lado, que me exige, me corrige, me alienta, confía en mí y me banca en las buenas y en las malas.

Deseo que tomemos todo esto como un empujón para llegar hasta lo inalcanzable: ¡juntas y por la camiseta!

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Belén Figueroa, opuesta

Fue una experiencia inolvidable. En cuanto lo deportivo fue un gran desafío, ya que era la primera vez que representaba un club fuera del país y más siendo Poeta un club de barrio.

Como equipo nos sirvió para evaluarnos, rescatando lo positivo y negativo del juego. Valoramos lo que venimos trabajando durante el año y fue importante para seguir aprendiendo muchas cosas.

Rescato todo el esfuerzo que hizo el cuerpo técnico por habernos llevado hasta allá y a nosotras como equipo, que desde un primer momento pusimos lo mejor para lograr el objetivo de participar en ese torneo.

En cuanto a lo personal, disfruté mucho de mis compañeras. Supimos organizarnos muy bien, a pesar de que éramos 15 mujeres juntas. Siempre con buenas energías, desde el desayuno hasta la hora de irnos a dormir, lo cual hoy en día nos hace sentir más unidas tanto fuera como adentro de la cancha.

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Virginia Albertini, líbero

El viaje fue muy lindo, una experiencia nueva para todas.

En cuanto a lo deportivo, todas sabemos que se podía dar más, pero este fue un año de muchos cambios y, como tal, es un proceso en el cual los resultados van a ir apareciendo.

Respecto de la experiencia de ir a un torneo a otro país, fue algo espetacular: unió al grupo, técnicos y jugadoras, y sobre todo nos dio un gran espíritu cuando nos quedamos varadas y tuvimos que convivir dos días enteros todos juntos.

Si me tengo que quedar con algo de todo el viaje, elijo las dos largas charlas que tuvimos, en las cuales pudieron salir cosas muy positivas. Creo que nos falta bastante aún, pero vamos por un muy buen camino.

 

TODAS LAS FOTOS

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Agradecimiento: A Fernanda Varela, por la colaboración permanente.

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